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El Juego de la Memoria Histórica.
Nuestra Memoria, 1931-1982.


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Nuestra Memoria, 1931-1982.

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La II República

En 1931 el pueblo español decidió, libre y pacíficamente, tomar las riendas de su propio destino y renegó de la rancia y corrompida monarquía en a favor de un sistema de gobierno más justo e igualitario.

Los detractores de la Segunda República, con el propósito de justificar la sublevación militar contra la legalidad democrática, se han esforzado durante décadas por trasmitir una visión sesgada de una República débil e inestable, omitiendo en cambio las ambiciosas reformas económicas, sociales y culturales que fueron impulsadas durante su exigua existencia.

Las generaciones actuales, debemos agradecer a los hombres y mujeres que hicieron posible el sueño republicano su contribución al progreso y la modernización del país y la defensa de unos valores por los que fueron perseguidos, encarcelados y vilmente asesinados.


La Guerra Civil

Entre 1936 y 1939 España sufrió uno de los episodios más dramáticos de su historia. Un sector del ejército se sublevó contra el Gobierno legítimo de la República, promoviendo un golpe de Estado cuyo fracaso desembocó en una cruenta guerra civil que ocasionó una fractura en el pueblo español, de cuyas secuelas no hemos conseguido sacudirnos setenta años después del inicio del conflicto.

Todavía hoy, en nuestro país libre y democrático, los nombre de incontables calles y plazas recuerdan a los militares que se levantaron en armas contra la voluntad popular, mientras que, paradójicamente, quienes mantuvieron su juramento de lealtad a la legalidad constitucional y combatieron a favor de la justicia y la libertad, continúan en el ostracismo y el anonimato al que fueron condenados por los vencedores de la cruzada.

Es esencial para nuestra memoria colectiva rescatar del olvido los nombres de los hombres y mujeres que no dudaron en arriesgar sus vidas por mantener la voluntad expresada por el pueblo en lar urnas.


Los partidos políticos

Desde la proclamación de la II República hasta el final de la transición democrática, las diversas fuerzas políticas españolas han ocupado en todo momento un papel relevante en los acontecimientos más trascendentes de nuestra Historia.

Únicamente conociendo el origen y la evolución de las diferentes formaciones políticas españolas podemos interpretan la enorme brecha ideológica y posiciones eternamente irreconciliables entre las fuerzas progresistas y conservadoras en nuestro país, algo que no tiene parangón en ningún otro país de la Europa occidental.

Recorrer nuestra memoria política nos ayudará a supeditar algunos complejos y traumas que sufre la izquierda española a la persecución y supervivencia clandestina de los oscuros años de ausencia democrática, así como a identificar el origen de algunos usos y costumbres de cierto partido que ocupa un espacio destacado del mapa político actual.


El exilio

El exilio republicano constituye el mayor movimiento demográfico de la historia de España puesto que, al no estar condicionado por circunstancias económicas o sociales, aglutinó a un amplio espectro de españoles comprometidos, cada uno desde su ámbito y condición, con la defensa de la República. Campesinos, obreros, milicianos…., pero también políticos, científicos, intelectuales y artistas, se vieron obligados a emprender el camino de la expatriación para salvar sus vidas y las de sus familias y poder ejercer libremente sus profesiones.

El éxodo de los profesionales más cualificados y la depuración impuesta por el nuevo régimen en todos los sectores de la sociedad, sumieron a la España franquista en el oscurantismo, el atraso y la mediocridad. Por el contrario, las valiosas aportaciones científicas y culturales de los exiliados republicanos contribuyeron notablemente al progreso y la modernización de los países de acogida.

El mejor homenaje que podemos ofrecer a los hombres y mujeres del exilio republicano es contribuir al reconocimiento y la divulgación de su trabajo, que aunque valorado y respetado fuera de España, la censura y el olvido han relegado al ostracismo en nuestro país.


Portal del Exilio

La dictadura

Para el bando vencedor de la Guerra Civil no fue suficiente con aniquilar las conquistas sociales y derechos civiles conseguidos durante la República después de haber sometido al país a tres años de lucha fraticida. Una vez finalizado el conflicto, los militares golpistas, con el general Franco a la cabeza, se impusieron el deber de exterminar a todo sospechoso de afección con la malograda República.

La victoria de los mal llamados nacionales otorgó el poder absoluto a un hombre gris, mediocre, sanguinario y cargado de paranoias y supersticiones que puso en marcha una perversa maquinaria de venganza, muerte y persecución contra el banco derrotado, que no cesó hasta la desaparición del dictador.

Paro no volver a caer en errores del pasado es imprescindible rescatar del olvido los episodios más negros y soterrados de la dictadura franquista. No conseguiremos erradicar el poso del rencor, que a menudo resurge en diversos escenarios desenterrando el fantasma de las dos Españas, si no identificamos su origen, analizamos sus causas y asumimos sus consecuencias sin pasar de puntillas por los terribles años de la dictadura franquista.


La transición

Una vez muerto y enterrado el dictador el pueblo español se dispuso a emprender el camino de la democracia, con la mirada puesta en el futuro pero sin lograr desligarse del lastre del pasado.

Mucho se ha dicho y escrito sobre este periodo de nuestra Historia reciente, aunque casi siempre recubierto de un áurea de extrema autocomplacencia, sin la autocrítica indispensable para asumir y afrontar los errores cometidos. Parecemos olvidar que la transición se sustentó sobre la incertidumbre, el miedo que cuarenta años de dictadura inocularon en la población y múltiples concesiones y renuncias de las fuerzas de izquierda, en pos de la concordia y la reconciliación nacional.

Debemos contribuir a romper los pactos de silencio impuesto durante la transición, con la madurez suficiente para aceptar que el paso de la dictadura a la democracia no fue tan modélico como han querido hacernos entender, tal como desvelan algunos sucesos ocurridos en aquellos convulsos años.