En Patria, Josè Martì trazò la estrategia de lucha y se convirtiò en òrgano del Partido Revolucionario Cubano
Este 14 de marzo, pero de 1892, en la ciudad de Nueva York, José Martí, intelectual, periodista y patriota cubano, funda   el   semanario  Patria. En su primera edición Nuestras Ideas afirma categóricamente: “Para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico”.
Martí  desde el nacimiento de este semanario convoca a  la unidad de todos los cubanos y puertorriqueños para llegar a la independencia del coloniaje español sin cometer  los errores  de caudillismo y desunión que llevó al fracaso de  la guerra grande (1868-1878).
Justifica  la necesidad   de   la guerra que llamó  “necesaria”   para juntar los  “factores diversos en una república segura y útil”.
Es el Martí que advierte que esta guerra no es para el “cambio de mera forma”, es   para     “la redención y beneficio de todos los cubanos”,  es la guerra que dará seguridad a los “españoles que aman a sus hijos”,  la que conducirá  a  “la igualdad  social” sin importar que unos hombres sean  “de un color o de otro”.
En  Nuestras Ideas está la proyección estratégica de que esta   “guerra necesaria”  no solo será  “beneficiosa a los cubanos” y puertorriqueños,   sino a “cuantos   acaten sus designios y ahorren su sangre”.
José Martí alerta de que ya en la república, la prensa revolucionaria   tiene que enfrentar a los que pretenden  hacer de ella una “mercancía” o    a los que les “persiguen    como enemigas de sus privilegios y de su autoridad”.
Las páginas de Patria es el convite martiano a todos  los cubanos, puertorriqueños, a todos los  que promueven la unidad  por encima de cualquier consideración,  a los que prevén  “los peligros de la república y el que enseña a fabricar las armas con que hemos de ganarla”. Todos  tendrán un espacio en este semanario y dicta esta sentencia: “En la fundición habla el obrero  sobre el mejor modo de fundir  la espada”.
En esta primera edición de Patria   hay todo un lineamiento estratégico que llega  hasta reconocer que  “sus ideas van expuestas en las Bases del Partido Revolucionario  Cubano que acata y mantiene”, un Partido en formación y que será proclamado oficialmente el 10 de octubre de ese propio año, coincidiendo con el aniversario 24  del levantamiento de La Damajagua  por Carlos Manuel de Céspedes, inicio de la guerra   por   l a independencia de Cuba. En la organización   y  desarrollo de la guerra, Patria llegaría a ser el órgano de lucha del Partido Revolucionario Cubano, fundiéndose en José Martí   la condición de Delegado  del Partido y director  de un semanario que   solo existirá para cultivar     “la pasión republicana, la ansiedad   de   la   acción, la unión de   las energías, el orgullo d e la virtud cubana, la fe en los humildes,  y el olvido de las ofensas.”
  Pero en  Patria  hay un juicio de profundo carácter  estratégico para  la labor  de la prensa revolucionaria  de aquellos momentos, pues no era el único en la emigración   revolucionaria,  y para nuestros días. Decía el Maestro: “Eso es Patria en la prensa. Es un soldado”.
¿Y qué es ser un soldado en la prensa?  en aquellos momentos de total conspiración organizativa para llevar con éxito “la guerra necesaria”  hasta Cuba  y  Puerto Rico. El propio José Martí ofrece la respuesta: “Pero la prensa es otra cuando se tiene en frente el enemigo.   Entonces, en voz baja, se pasa la señal. Lo que el enemigo ha de oír, no es más que la voz de ataque”.
En estos años  de Revolución la prensa que ha acompañado toda una obra y un pensamiento martiano, marxista y fidelista, ha sido de combate constante para enfrentar, a ese poderoso “Norte revuelto y brutal”, como calificara en su momento Martí a las pretensiones anexionistas   del gobierno de los  Estados Unidos.
Hoy   tenemos que ser soldados  de ese Patria, multiplicado en   cada   medio  y corresponsalía de prensa hasta en la comunidad más apartada.  Ser soldado, como exigió nuestro José Martí,  es estar  con el ojo y el pensamiento en línea para ser los primeros en   el disparo certero,  es disponer de las cartucheras repletas  de argumentos sólidos y no de vanas justificaciones,  de conocimientos que permitan ejercer con ética un periodismo objetivo, investigativo y creíble para los de adentro y para los que en el mundo siguen atentos la existencia  de la revolución que es una reliquia ante un campo socialista desaparecido, y la persistencia de un criminal bloqueo económico desde los Estados Unidos que se agudiza por  los embates de una crisis capitalista globalizada .
En esas circunstancias se hace cada  vez más aguda la guerra   mediática para desacreditar los valores de la Revolución, su prestigio e incluso se incrementan las acciones para desestabilizarla desde adentro.
Este combate entre David y Goliat exige de inteligencia, de certeza para reconocer     a tiempo los errores, lo que en vez de debilitar fortalece;   se exige estar  a la  ofensiva en el enfrentamiento  cotidiano a la mentira, a la  manipulación. Un solo ejemplo, y que no es el  único,  que nos pone a la defensiva contra un enemigo tan poderoso que pasa por la  mítica contrarrevolución  añejada en Miami, las fuerzas más reaccionarias y conservadoras dentro del propio gobierno de los Estados Unidos y sus aliados en   Europa y otros confines.
Una intensa campaña en defensa de “los presos políticos  cubanos”, demostrados asalariados de     la Oficina de   Intereses de los    Estados Unidos en La Habana, se desató   a partir   del fallecimiento  por huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo, preso común, y que fue contundentemente desenmascarado en el artículo ¿Para quién  la muerte es útil?, del destacado intelectual Enrique Ubieta y publicado en el sitio digital Cubadebate y posteriormente en la edición impresa de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba y otros medios en la isla.
Sin embargo, hay que reconocer que se fue   lentos en el   “ataque”.  No se alertó con tiempo suficiente   a la opinión pública   nacional e internacional  y se llegó tarde al campo de batalla aunque la verdad y los argumentos estaban de nuestro lado.
  Errores de   este tipo cuestionan la credibilidad  de una Revolución con un sistema social justo y que “invade” naciones del   tercer mundo  con maniobras “sin errores colaterales” como Operación Milagro para devolverle la visión a millones  de pobres y necesitados, o del Yo, sí puedo que da la posibilidad de leer y escribir también a millones de analfabetos en un mundo   donde el derecho a la cultura es casi patrimonio de élites.
O qué   decir   de la presencia médica cubana en Haití   que se incrementa, mientras los colegas de las naciones desarrolladas, incluyendo de     los   Estados unidos, se retiran. Busque en Google   y   no encontrará   ningún despacho de agencia de prensa capitalista informando en el momento de la ayuda solidaria y desinteresada de los cubanos a ese sufrido país.  Esto es guerra mediática.
  En su edición de Patria del  19 de marzo de 1892, José Martí afirma categóricamente: “Se pelea cuando se dice la verdad”.
Pues a cada periodista de esta Revolución nos queda mucho de combate. Y  solo una máxima: Estar alertas y disparar siempre antes del enemigo.
#1.- Patria y la prensa cubana
jovencubano@gmail.com|14-03-2010 12:34
Me parece risible comparar Patria con la prensa cubana de hoy, tanto como pretender que es la Cuba socialista el sueño de Marti. Martí era un DEMÓCRATA verdadero, incluyente y defensor de una cuba CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS! la cual está muy lejana de la cuba actual
"Pero la prensa es otra cuando se tiene en frente el enemigo." y quién es el peor enemigo hoy? aunque les duela aceptarlo son ustedes mismos, los que frenan cualquier diálogo crítico, los que justifican y evaden verdades inobjetables, los que callan, los que roban para subsistir y luego mienten tambien para subsistir.
Más que el bloqueo y la extrema derecha de miami, somos nosotros los peores enemigos, si, yo que mañana en la reunion de mi C/B diré cuanto pueda pero limitado por la mordaza que fija los límites.
La prensa cubana está muerta, porque ha de esperar la señal del comité central para abrir el fuego, porque no es prensa sino repetidor, porque ha de esperar que el CC mencione un problema antes de ponerlo sobre la mesa y es por tanto, enemigo tambien. 
Redefinamos nuestros enemigos y derrotémoslos, basta ya de mirar afuera y miremos adentro. La prensa cubana no es creíble porque llega siempre tarde, antes estan los comentarios de boca en boca en los que confía mas el cubano de a pie, cuando leo el granma ya se qué dice y leo internet porque soy de los privilegiados en tenerla, al menos me queda el consuelo de imprimir un par de copias a lo que considero interesante y sacarlas a la luz.
saludos
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